Comunicación de Riesgo: La desconfianza en quienes nos gobiernan.

En muchas oportunidades durante el desarrollo de esta pandemia, hemos escuchado en más de alguna oportunidad el concepto de "Comunicación de Riesgo". La mayoría de las ocasiones, el concepto se aplica al momento de criticar cómo este Gobierno ha manejado la pandemia en materia comunicacional y sanitaria.


Para todos los efectos y considerando que la mayoría de los personeros de Gobierno no tienen clara la realidad del país en materia social y sanitaria, se hace fundamental escuchar, debatir, discutir y por supuesto recibir por parte de los especialistas, las recomendaciones necesarias.

Para evitar entrar en conceptos complejos y que no favorecen la comprensión de la comunicación de riesgo, queremos compartir un extracto de este concepto, nada más y nada menos que de la Organización Panamericana de la Salud, máximo ente de la salud para nuestra región y dependiente de la Organización Mundial de la Salud:


"La comunicación de riesgo, se refiere al intercambio en tiempo real, de información, recomendaciones y opiniones, entre expertos y/o funcionarios y personas que se enfrentan a una amenaza (riesgo) para su sobrevivencia, su salud o su bienestar económico o social.

Hasta aquí, podemos entender el real sentido de una comunicación de riesgo efectiva y los impactos en materia de emergencias. Cuando comenzamos a desarrollar esta definición y abordamos los aspectos críticos para el éxito de este tipo de estrategia comunicacional, es que nos encontramos con los principales inconvenientes al momento de comparar la definición con lo que se hace en nuestro país.

"La comunicación de riesgo sólo funciona cuando hay una comunicación basada en la confianza entre los que saben (expertos), los responsables (autoridades) y los afectados.
Sin confianza, es poco probable que las personas sigan las recomendaciones brindadas. Escuchar y comprender las creencias, preocupaciones y percepciones de la gente es tan importante como proporcionarles evidencias y orientación."

La confianza en materia de comunicación de riesgos, es fundamental. Cuando en lo más álgido de la pandemia, éramos testigos de paseos por playas exclusivas de nuestro presidente sin mascarilla o aprovechando el estado de excepción para sacarse fotos en Plaza Baquedano, se afecta nuestra confianza.


Cuando se vincula a nuestro presidente con el uso privilegiado de información financiera para beneficio propio o para el de su familia, se afecta nuestra confianza. Cuando el presidente y su Gobierno, se preocupa de llamar por teléfono a dueños de canales de televisión porque no les gustó el tono de una humorada, se afecta nuestra confianza.

La comunicación de riesgos y la confianza en nuestras autoridades, son conceptos que deben ir de la mano para el éxito de la estrategia. Cuando los personeros de Gobierno, culpen a los ciudadanos y ciudadanas por las altas cifras de contagios en esta pandemia, recordemos siempre que la confianza una vez que se pierde, es prácticamente imposible de recuperar.


Hoy solo nos queda cuidarnos entre nosotros y cuidar a quienes se desviven por salvar nuestras vidas en las distintas redes de salud pública.